Noviembre Azul


1.
No habrá nunca un nosotros,
los dos lo sabemos,
pero no podemos escapar a la atracción:

somos polillas a merced de la luz.

2.
Y vuelves a mí,
una y mil veces,
llamando a mi puerta
arrepentido
de marcar esa distancia
que te dicta el miedo a un nosotros.

No vuelvas más.
Quédate con tu miedo.

3.
Somos la prueba
de que los polos opuestos,
desde la incómoda atalaya del tiempo,
se arrepienten
de haberse atraído.

4.
Sé que no es sano 
seguir buscando 
en la sombra que dejaste 
la inmensa luz que fuiste.

5.
Difícil tarea 
la de seguir sin ti, 
aunque no tanto 
como seguir contigo.



6.
Cuando pude, no tuve valor.
Cuando llegó el valor, no estabas.


Cristina Ruiz Gallardo, Noviembre 2016


La playa

“Espero que puedas perdonarme por no haber sabido ser la compañera de vida que mereces, por no haber estado a la altura de tu amor. Te pido perdón por el daño que te voy a causar, pero necesito marcharme a esa playa con la que llevo soñando tanto tiempo. No tienes culpa de nada, mi amor. Te quiero.”
Firmó la carta y la besó como algo sagrado. Se sentó en la cama. Las pastillas habían empezado a hacer efecto. Un sueño dulce y definitivo se abría paso con rapidez. Ingirió el veneno y se dispuso a cruzar la orilla sin un ápice de miedo.


Cristina Ruiz Gallardo, 14 de noviembre 2016

Mi cielo


Sigo observando mi trocito de cielo desde todos los ángulos imaginables. Sereno, templado y luminoso, me recibe y me consuela cuando las cosas no van como deberían. Respiro profundamente y cierro los ojos por un instante. Me estiro en la cama y me quedo muy callada, mientras el aire entra y sale a un ritmo lento, apenas perceptible. De pronto, se remueve y se despierta. Pestañea varias veces y, con los ojos entornados, me mira y me sonríe. Alarga la mano y me acaricia la mejilla.
-Buenos días mi cielo –murmura.

-Buenos días.



Cristina Ruiz Gallardo, 08.11.2016, Barcelona

Luces de Octubre (II)

4.
Tú,
verso imprescindible
en el poema de mi existencia.


5.
El miedo al NO
nos cerró la boca,
y ya no hubo ningún camino posible
entre tu vida y la mía.


6.
A veces el alma suplica
por sentarse a paladear la puesta de sol,
a fin de cuentas
¿quién no ha necesitado
detener el mundo por un instante?


7. 
Me he dado cuenta de que la vida puede ser algo más
y he decidido no conformarme con menos.


8.
Mi nombre en tu boca, 
poderoso conjuro
al que soy incapaz de resistirme.

Luces de Octubre


1. 
Se han borrado por completo
las huellas de tus caricias.
Mi boca ya no recuerda
la presión de tus labios.
Los rasgos de tu rostro
se difuminan por momentos,
pero tu nombre,

tu nombre sigue escrito en mi alma con tinta indeleble.

2.
Las cicatrices de los amores perdidos
son medallas al valor que nos recuerdan
las piedras
con las que no debemos volver a tropezar.

3.
Después de todo
nuestro “para siempre”
tenía fecha de caducidad.